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Día mundial de las ciudades: ¿Estamos disfrutando las ciudades que los gobiernos diseñan?

  • Foto del escritor: Maffer Orozco
    Maffer Orozco
  • 31 oct
  • 2 Min. de lectura

Hoy 31 de octubre de 2025 se celebrará el Día Mundial de las Ciudades, una oportunidad para reflexionar sobre cómo hemos construido y disfrutado nuestros espacios urbanos. Este día nos invita a pensar si las ciudades que diseñan nuestros gobiernos realmente son lugares en los que podemos vivir, crear y disfrutar plenamente.

Las ciudades del siglo XXI enfrentan un gran desafío: transformar espacios urbanos en entornos que sean seguros, inclusivos y agradables para sus habitantes. Sin embargo, una pregunta fundamental surge: ¿realmente estamos disfrutando las ciudades que los gobiernos diseñan para nosotros? La respuesta, en muchas ocasiones, es que no.

Actualmente, más del 55% de la población mundial vive en áreas urbanas, y esta cifra seguirá creciendo. En países desarrollados, la población urbana supera el 80% en naciones como Japón, Alemania y Canadá, mientras que en países en vías de desarrollo, como Nigeria, India y Bangladesh, la proporción varía entre el 30% y el 50%. Estos datos reflejan la rápida urbanización que está viviendo nuestro planeta y la necesidad urgente de mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades. La clave para lograrlo radica en la participación activa de las comunidades en el diseño y planificación urbana. Cuando las personas aportan sus ideas y necesidades, se pueden crear espacios que realmente respondan a ellas, promoviendo la inclusión y el sentido de pertenencia.


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Numerosos estudios, como los del Banco Mundial, muestran que las ciudades que involucran a sus residentes en decisiones urbanas alcanzan mayores niveles de satisfacción. Espacios públicos bien diseñados, seguros, accesibles y pensados en la movilidad activa —como caminar y pedalear— complementan esta visión, además de reducir emisiones y mejorar la salud urbana.


Por desgracia, en muchas ciudades, las decisiones siguen tomadas sin la participación del pueblo, lo que lleva a soluciones desconectadas de las necesidades reales. Esto a menudo genera espacios que no invitan a vivir, sino solo a transitar, o que acentúan desigualdades y generan desplazamientos. La gentrificación y la falta de accesibilidad son ejemplos claros de que las ciudades diseñadas sin un enfoque comunitario no favorecen el disfrute colectivo ni el bienestar general.


Para que las ciudades sean verdaderamente humanas y disfrutables, los gobiernos deben promover procesos participativos y colaborativos. La incorporación de las voces ciudadanas en el planeamiento urbanístico favorece la creación de entornos más seguros, inclusivos y vibrantes, que fomenten comunidades activas y conectadas.


En conclusión, si queremos disfrutar de las ciudades que estos espacios urbanos pueden ofrecer, necesitamos que esa visión sea compartida y construida junto con las comunidades que las habitan. Solo con participación, respeto y colaboración lograremos transformar los entornos urbanos en lugares donde todos podamos vivir, crear y disfrutar plenamente.


 
 
 

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