Hablemos de "Lo urbano"
- Maffer Orozco
- hace 20 horas
- 2 Min. de lectura
¡Estuve a punto de ya no reanudar el blog! pero me encanta hablar sola sobre ciudades, y si lo lee alguien más, ya voy de gane
Vamos a empezar desde lo básico esta vez, y eso será hablar de lo urbano:
¿Qué es? Lo urbano es todo lo relacionado con la vida en la ciudad: las calles, los edificios, los parques, el transporte y las personas que conviven allí. Es el lugar donde se cruzan trabajos, comercios, cultura y relaciones sociales, pero también donde aparecen problemas como el ruido, la falta de viviendas o la desigualdad. Entender lo urbano significa ver cómo usamos y compartimos esos espacios, cómo nos movemos y cómo nos relacionamos, porque eso afecta nuestra calidad de vida y el futuro de la comunidad.
En resumen: ¡Es nuestro escenario! y nuestra vida, la obra que justo se presenta ahí.

Entonces ¿Por qué es importante hablar de lo urbano?
Hablar de lo urbano en el siglo XXI es vital porque la mayor parte de la población vive en ciudades y allí se deciden la calidad de vida, la equidad y la sostenibilidad. Las ciudades son centros de trabajo, cultura e innovación, pero también de estrés ambiental, desigualdad y conflictos por el uso del espacio. Canalizar la valorización del espacio urbano puede traducirse en mejor convivencia, mayor conciencia cívica y cuidado del entorno. Lo esencial que la gente debería saber y practicar:
Las ciudades influyen en todo: salud, movilidad, trabajo y relaciones dependen del diseño y la gestión urbana.
Valorar el espacio público es invertir en calidad de vida: parques, plazas y calles bien cuidadas que fomentan encuentro y seguridad.
Convivencia = reglas + respeto: normas claras (horarios, limpieza, usos) y respeto mutuo reducen conflictos y mejoran el uso compartido.
Participación ciudadana primordial: involucrarse en decisiones sobre nuestro entorno (presupuestos participativos, juntas de barrio) garantiza que el espacio responda a necesidades reales.
Movilidad inclusiva: priorizar transporte público, caminar y bicicleta reduce contaminación y conecta mejor a la gente.
Accesibilidad y equidad: el espacio urbano debe ser usable por todas las edades y capacidades; la planificación debe evitar la segregación social.
Cuidado y mantenimiento cotidiano: pequeños hábitos (no tirar basura, reportar daños, cuidar mobiliario) mantienen el valor de los espacios.
Educación y cultura urbana: conocer la historia, el uso y las normas del entorno fomenta sentido de pertenencia y responsabilidad.
Economía del lugar: apoyar comercios locales y usos mixtos fortalece la vida barrial y la seguridad.
Sostenibilidad y resiliencia: diseñar con árboles, sistemas de agua y espacios flexibles ayuda a enfrentar el cambio climático y eventos extremos.
Si se promueve la valorización del espacio desde la convivencia, la conciencia y el cuidado, se construyen barrios más seguros, saludables y solidarios —y se potencia el bienestar colectivo en la ciudad.
¿Te parece importante difundir esto? Cosas que influyen en nuestro día a día.
Autora: MARIA OROZCO, Urban Planning and Engineering Manager| PhD Researcher in Socioterritorial Studies| Architect




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